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La PEQUEÑA CELIA


En agosto, un día lluvioso del “meher” etíope, al bajar hacia el Hospital encontramos a una adolescente madre, con un bebé, al cual estaba amamantando. Este pequeño lloraba continuamente envuelto en telas viejas y sucias, era una niña pequeñita, probablemente no tuviera una semana de vida.

Según las Hermanas, la madre venía de más allá de las montañas, posiblemente hubiera dado a luz de camino, traía consigo un hatillo con cuatro huevos cocidos, que debió ser su único alimento a lo largo de todo el trayecto (varios días andando sin parar hasta llegar a Dubbo).

Su idea era dejar a la nena en “La Casa de la Vida”, pues ella no la podía atender, era demasiado joven e inexperta, posiblemente esta nena era fruto de una violación.
Cuando recogimos a la pequeña, la llamamos “Celia, La Pequeña Celia”. La bañamos y vestimos, pues estaba desnudita; le dimos de comer, pues estaba hambrienta, y esa noche durmió y descansó en una cunita caliente y limpia.

Celia era muy viva, con grandes y luminosos ojos; todavía el color de su piel no se había oscurecido, la madre le había rapado la cabeza y únicamente le había dejado un mechoncito en la parte superior; pensamos que este corte de pelo, típico de los varones, se lo había hecho con idea de protegerla y que la confundieran con un chico. Los últimos días que estuvimos allí con ella, ya sonreía. Sólo comía y dormía, y en pocas ocasiones lloraba.

Hace unos días, preguntamos a las Hermanas como estaba la Pequeña Celia, pues ya tendría seis meses, y seguramente estaría ya en Addis Abeba con todos sus papeles arreglados para la adopción internacional, pero la respuesta no fue esa. Fue una respuesta triste,…, muy triste, la Pequeña Celia había fallecido a causa de una tuberculosis avanzada, no pudieron hacer nada por ella.

Es posible soñar y trabajar por un mundo más justo y mejor. Siempre quedaran grabadas en nuestras retinas las imágenes de nuestra Pequeña Celia, en la casa de la vida y en brazos de su joven madre el día que la dejó. Celia, aunque eras muy chiquitita, has dejado un gran recuerdo en nuestro corazón, y siempre estarás entre nosotros. Un beso.


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