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FELIZ NAVIDAD y PRÓSPERO 2011

Ya está todo preparado para celebrar la Navidad. Las calles iluminadas con bombillas de colores, las tiendas decoradas con bonitos adornos, los niños esperando las vacaciones y gran ilusión la llegada de Papá Noel y los Reyes Magos; todos nerviosos por descubrir sus regalos. Pero, en el otro lado del mundo, muchos niños están tristes, sin comida, sin ropa, sin juguetes, sin casa. La pequeña Cris, viendo la televisión, descubrió la cantidad de niños que no tienen de nada, y le dijo a su mamá:

- Mamá, quiero compartir todos mis juguetes con estos niños que estoy viendo por la tele.
- La mamá respondió: Sé que te gustaría enviarles algunos juguetes, pero para ellos es más necesaria la comida, la ropa, y una casa digna. Lo que más necesitan es dinero para sobrevivir, o personas que puedan apadrinarlos y así ayudar a pagar la escuela, la sanidad y la comida de toda la familia.
- Mamá, ¿nosotros podríamos apadrinar algún niño o niña de esos que salen en la tele?.
- ¡Ojalá pudiéramos cariño!, pero ahora tenemos muchos gastos y el dinero no nos llega para todo, pero algún día tal vez lo hagamos.

Pasaron los días y no se volvió hablar del tema. La noche anterior al día de Reyes, la madre vio la carta que Cris había escrito; en ella no pedía muchos juguetes, pero lo que sí pedía con gran interés a sus papás era que apadrinaran a un niño o una niña del tercer mundo. A la mañana siguiente, cuando se despertó, fue corriendo a ver los regalos que le habían dejado los Reyes, entre ellos, encontró una carta que el Rey Melchor le había escrito y que decía lo siguiente:

“Querida Cristina, como has sido buena y estudiosa, te hemos dejado algunos juguetes de los que nos has pedido, y el regalo más importante para ti esta Navidad es que pronto recibirás por correo una carta con la fotografía de tu hermanita que vive en Etiopía, se llama Abinet, vive en un poblado llamado Dubbo, tiene siete hermanos y son muy pobres; tus papás la han apadrinado. Un beso de tus amigos Melchor, Gaspar y Baltasar.”

A partir de ese día, Cristina miraba impaciente el buzón para ver si llegaba la foto de su hermana etíope, Abinet; y ¡por fin llego!. Desde entonces, Cris dice que tiene una hermana que vive muy lejos, y que fue su mejor regalo de Reyes. También para Abinet, ese año fue su mejor regalo, pues desde ese momento su vida cambio: casi todos los días había un plato de comida en la mesa, podía ir al médico si estaba enferma y sus padres le dijeron que si estaba dispuesta a estudiar, iría a la escuela todos los días. Ahora Cristina y Abinet tienen más cosas en común… y vivieron felices…

¡FELIZ NAVIDAD!

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